Glándulas salivales

 

En el organismo hay tres pares de glándulas salivales "mayores", que son la parótida, la submaxilar y la sublingual; y cientos de glándulas salivals menores, bajo la mucosa de la cavidad oral y la faringe. Su extraordinaria importancia viene dada por su función en la secreción de saliva. Cuando no hay suficiente saliva, se produce la xerostomía: la sequedad de boca y de faringe, que es uno de los síntomas que más deterioran la calidad de vida en pacientes que han recibido radioterapia en la cara y el cuello, en los pacientes con síndrome de Sjögren, o como efecto secundario de numerosos fármacos, entre otras causas.

 

"la xerostomía es uno de los síntomas de la boca y faringe más invalidantes"

 

Las litiasis salivales (la formación de cálculos en los conductos y en el interior de las glándulas salivales, sobre todo en la submaxilar y en la parótida) son muy frecuentes, y provocan los "cólicos salivales", inflamaciones de corta duración durante la ingesta de alimentos, y que predisponen a infecciones bacterianas que pueden incluso poner en peligro la vida.

Las infecciones de las glándulas salivales son frecuentes, tanto las producidas por virus (el virus de la parotiditis, hasta hace poco casi inexistente debido a los programas de vacunación, vuelve a aparecer en la clínica), como por bacterias. En este último caso se suele producir a consecuencia de litiasis salivales o por espesamiento de la saliva por deshidratación (típico en ancianos y en verano). Algunos niños padecen infecciones salivales de repetición debido a alteraciones anatómicas de los conductos salivales (la parotiditis o sialoadenitis recurrente juvenil).

 

"la deshidratación, la litiasis salival y las alteraciones anatómicas del desarrollo son una causa frecuente de infección de las glándulas salivales"

Además, las glándulas salivales son asiento de numerosos tipos de tumores, tanto benignos como malignos. El tumor más frecuente es el adenoma pleomorfo, que aunque es en principio un tumor benigno, tiene un comportamiento peculiar que obliga a la extirpación en todos los casos. Es peculiar porque tras años de crecimiento lento, puede convertirse en un tumor maligno.

Los tumores malignos, aunque son menos frecuentes, pueden ser muy agresivos y obligan a tratamientos muy agresivos para combatirlos.

La parótida, la mayor de las glándulas salivales, se localiza entre el borde posterior de la mandíbula y la oreja. Es asiento de la mayoría de los tumores de glándulas salivales, y de muchas de las infecciones. Desde el punto de vista quirúrgico resulta fundamental su relación con el nervio facial. El nervio facial, que se encarga de los movimientos de los músculos faciales, atraviesa el espesor de la parótida. Por ello el nervio facial es el factor más importante en la cirugía de la parótida. Debe conservarse siempre en caso de lesiones benignas, y debe intentar conservarse (y si no, reconstruirse) en caso de lesiones malignas.

 

"la sialoendoscopia permite tratamientos muy efectivos con mínima invasión"

 

La aparición de la sialoendoscopia, ha aumentado la posibilidad de tratamiento de enfermedades como la parotiditis recurrente juvenil y da la posibilidad de extirpar litiasis salivales mediante cirugía mínimamente invasiva.